martes, 30 de marzo de 2010

Científicos reprodujeron el Big Bang esta mañana

Científicos a cargo del mayor colisionador atómico del mundo consiguieron hoy desencadenar choques de partículas generadores de una energía récord, para recrear condiciones similares a las que siguieron al estallido del Big Bang del que surgió el universo.

“Esto es física en acción, el inicio de una nueva era, con colisiones de 7 TeV (teraelectronvoltios)”, dijo Paola Catapano, científica y portavoz del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra, al dar parte del experimento.

“Es un momento fantástico para la ciencia”, señaló el director general del CERN, Rolf Heuer, en una videoconferencia desde Japón, apenas conteniendo su emoción.

Los vítores irrumpieron en las salas de control cuando los detectores del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) marcaron el choque de unos billones de partículas subatómicas a una velocidad inédita, en un tercer intento que resultó exitoso.

“Estamos una milmillonésima de segundo después del Big Bang”, dijo a la AFP el portavoz del CERN, James Gillies.

“Es realmente un momento muy emotivo”, afirmó Steve Myers, director de aceleradores y tecnología del CERN.

“Vimos verdaderos fuegos artificiales, muy diferente de lo que habíamos visto antes”, dijo por su lado Fabiola Gianotti, portavoz del detector Atlas.

“Pronto podremos dar una respuesta a algunos de los grandes enigmas de la física moderna como el origen de la masa, la gran unificación de las fuerzas y la presencia abundante de materia oscura en el universo”, precisó Guido Tonelli, portavoz del detector de partículas masivas y efímeras CMS, que utiliza una tecnología diferente a la de Atlas.

“Puede ser que estemos en el umbral de una nueva visión del mundo”, como sucedió hace un siglo con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, opinó por su lado Jurgen Schukraft, que investiga los primeros instantes del universo hace 13.700 millones de años.

“Con certeza estaremos repitiendo la hazaña varias veces en la semana que viene y durante el año”, señaló Myers, que comparó el experimento con el lanzamiento de dos agujas desde lados diferentes del Atlántico, con la esperanza de que choquen.

La nueva etapa, llamada “Primera Física”, supone el comienzo de una serie de millones de choques similares durante un período de 18 a 24 meses.

El LHC, que se encuentra en un túnel de 27 kilómetros de largo instalado en la frontera entre Francia y Suiza, se detuvo pocos días tras su inauguración en 2008 y estuvo 14 meses en reparaciones.

Sin embargo, tras su relanzamiento en noviembre de 2009 el colisionador -que costó unos 3 900 millones de euros (5 250 millones de dólares) -realizó varias hazañas sin precedentes.

Un mes más tarde había alcanzado ya una potencia jamás vista de aceleración de haces de protones, de 2,36 TeV, permitiendo el choque de más de un millón de partículas. Ahora, tras alcanzar los 7 TeV, superó en tres veces y media la potencia máxima de su competidor, el Fermilab de Chicago (Estados Unidos).

Científicos de todo el mundo procesarán y analizarán los datos en una gigantesca red de ordenadores, buscando evidencias de un eslabón perdido conocido en la teoría como el bosón de Higgs, comúnmente llamado la “partícula de Dios”.

“En este tipo de física, lo importante de observar nuevos fenómenos es recoger estadísticas”, indicó la científica Despiona Hatzifotiadu. “Nos dará una idea de cómo fuimos creados en un comienzo”.

El experimento podría también esclarecer la “materia oscura” y la “energía oscura”, materia invisible que podría explicar un 96% del cosmos.

Aun así, el LHC actualmente funciona sin desplegar todo su potencial, pues está diseñado para producir choques a una velocidad de 14 TeV, o un 99,99% de la velocidad de la luz, que podría alcanzar en 2012.

domingo, 28 de marzo de 2010

Neptuno devoró un planeta dos veces mayor que la Tierra y le robó su luna

Según recoge la revista New Scientist, Neptuno habría podido «devorar» en el pasado un planeta dos veces mayor que la Tierra y, además, apropiarse de su satélite natural. Eso serviría para explicar tanto el misterioso calor que irradia ese enorme mundo helado como la extraña órbita de su satélite, Tritón.

(madrimasd.org/ José Manuel Nieves) Ya en 2005, surgió la idea de que Urano y Neptuno cambiaron de posición durante la formación del Sistema Solar, hace casi cinco mil millones de años. Un equipo de astrónomos dijo entonces que, en ese escenario, los dos planetas se habrían formado mucho más cerca del sol para después emigrar hacia las regiones exteriores de nuestro sistema planetario. Una migración durante la que, según apuntó Desch en 2008, Neptuno habría conseguido devorar una hipotética «supertierra» dos veces mayor que nuestro propio planeta.

Y de paso, apropiarse de su satélite. Tritón, en efecto, que es mayor que Plutón, se mueve exactamente en dirección contraria a la rotación del propio Neptuno, lo que sugiere que no se formó a la vez que ese mundo gigante, sino que fue capturado por él.

Pero para que Neptuno pudiera capturar a Tritón, el satélite debería de haber frenado drásticamente en algún momento. De otra forma nunca habría podido ser capturado. Y una forma de que se produzca ese «frenazo» es suponer que Tritón estaba asociado a otro planeta que se llevó una gran parte de su energía cinética tras el encuentro de ambos con Neptuno. Esa posibilidad fue apuntada por primera vez en 2006.

Sin embargo, para Desch ni siquiera esa explicación sería suficiente para explicar lo que vemos. Tritón, opina el astrónomo, debió de pertenecer a un planeta grande, por lo menos el doble que la Tierra. Y así lo ha manifestado en un estudio que acaba de presentar en el transcurso de la Conferencia de Ciencias Planetarias y Lunares celebrada en Houston, Texas. «Sería mucho más fácil capturar a Tritón si éste hubiera estado orbitando algo muy grande», asegura el científico.

Neptuno, además, habría engullido literalmente a esa «supertierra». Y el calor residual del impacto podría explicar por qué el gigante helado está emitiendo mucho más calor que su «primo» Urano, que tiene una masa y una composición muy similares a él.