lunes, 31 de mayo de 2010

Biometría: el método de identificación más fiable del momento

Identificación a través de la voz, el iris o la huella digital son los nuevos sistemas de seguridad. Una patente española se añade a la lista de sofisticados métodos con el reconocimiento de la córnea.

La modulación de la voz, los ojos, la forma de las manos, los rasgos de la cara, las huellas de los dedos o el calor que desprende el cuerpo son únicos de cada ser humano e intransferibles, por tanto una buena manera para autenticar a las personas y un método eficaz para la seguridad, en especial cuando se usa en conjunto. Se trata de la biometría, el método de identificación más fiable del momento.

A pesar de la diversidad de los sistemas, el procedimiento es común a todos. De los diferentes rasgos estudiados se extraen un conjunto de datos que, transformados en algoritmos matemáticos, se almacenan para ser comparados posteriormente con la persona que se necesite identificar. Los expertos consultados coinciden en señalar que los rasgos de nuestros ojos son los más fiables y difíciles de manipular.

La fiabilidad de los diferentes modelos biométricos depende de la cantidad de falsos negativos y falsos positivos que origine: «Yo soy yo, digo que soy yo y no me deja entrar, en el primer caso; algo que no es muy grave. En el segundo, me identifico como otra persona y el sistema se lo cree», explica Enrique Cabello, del grupo de reconocimiento facial y visión artificial de la Universidad Rey Juan Carlos. Durante 2005, el grupo de Cabello realizó una investigación en el aeropuerto de Madrid Barajas, basado en la identificación de los rasgos faciales. Una técnica cada vez más empleada, que ofrece la ventaja de ser poco intrusiva, puesto que la persona no tiene que acercarse a ninguna cámara, pero que, sin embargo, es compleja en cuanto a la fiabilidad, por los cambios de ángulo de la cara, las variantes lumínicas, etc.

Recientemente la investigadora de la Universidad Complutense, Celia Sánchez Ramos, se ha alzado con el máximo galardón del Salón Internacional de Inventos de Ginebra por un novedoso sistema de autenticación a través de la córnea. Una patente que se suma a la identificación por retina y, la más extendida, por iris. En este caso, se trata de estudiar la primera estructura ocular, que además es transparente, y obtener una topografía tanto de la cara externa como de la cara interna, «singular y no suplantable», señala Celia Sánchez.

A diferencia de lo que ocurre en el estudio de la retina (estructura interior a la que hay que llegar a través de la pupila), el acceso a la córnea es universal, por tanto, menos invasiva, puesto que no necesita de tan poca distancia y tanta luminosidad como la cara interna del ojo, y más universal, porque no se necesita atravesar el «diafragma» del ojo que puede estar dañado por la edad o los fármacos. «Las personas operadas de miopía, astigmatismo, etc., son mucho más fáciles de autenticar. Es como si tienes una cicatriz enorme en medio de la cara. Y es inocua, no afecta a la visión», explica Sánchez.

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