jueves, 15 de julio de 2010

Sostenibilidad individual y colectiva

Más del 63% de los españoles utilizan a diario el coche para ir a trabajar. Además, la tasa media de ocupación de estos vehículos es de 1,2 personas. Este escaso aprovechamiento del transporte privado hace que aquéllos que se desplacen en coche ocupen 90 veces más espacio que aquéllos otros que hagan este mismo desplazamiento en metro y 20 veces más quienes lo hagan en autobús o tranvía.

El tráfico es el responsable del 75% de las emisiones totales de CO2 y del 80% del ruido urbano. En la áreas metropolitanas, el consumo energético medio y las emisiones de CO2 por viajero en distancias menores de 10 kilómetros son entre 2 y 3 veces superiores cuando el trayecto se hace en automóvil, que cuando se realiza en autobús o metro.

La Unión Europea insiste una y otra vez en que debemos tomar medidas para ser más eficientes. Una de éstas sería reducir el consumo de carburante ya que el automóvil es el método de transporte más utilizado y que más energía consume en nuestro país. De hecho, su consumo representa el 15% del total de la energía utilizada en España.

Aunque acciones cotidianas como ir al trabajo podrían hacerse a través del transporte público, un gran porcentaje de la población prefiere usar sus vehículos, lo que fomenta el gasto de carburante y emisiones de CO2.

Es posible que gran parte de esta población siga usando su coche como método habitual de transporte porque no se hayan parado a pensar en el gasto energético y monetario que supone su uso. Según los datos aportados por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), el consumo medio anual de un automóvil es mayor al de una vivienda familiar. Esto también se traduce en cifras económicas: 1.200 euros de gasto anual por coche frente a los 800 euros por hogar.

En los últimos años, nuestro país ha aprobado una serie de medidas en línea a las recomendadas por la UE, como es el caso de la Directiva Europea de Eficiencia Energética de Edificios del 2002. Su fin es maximizar el consumo de energía de la población. No obstante, para que estas medidas sean realmente efectivas, se necesita de la ayuda y colaboración del consumidor

Muchos de nosotros nos hemos hecho esta pregunta alguna vez, cuando repostamos gasolina para nuestro coche, encendemos la caldera o conectamos el aire acondicionado. Por supuesto, cada caso es diferente y depende de múltiples factores, como la climatología del lugar en el que vivimos o el número de kilómetros que debemos hacer a diario, además del tamaño de la vivienda o la cilindrada de nuestro vehículo.

Pero, de media, ¿dónde se produce el mayor gasto energético de una familia, en la carretera o en casa? Según el IDAE, el gasto familiar medio de combustible para el coche es entre un 28% y un 50% mayor que el gasto de la energía consumida en casa.

Medido en términos energéticos, el consumo de energía de los hogares es atribuible en un 56% al consumo de combustible del vehículo (o vehículos) y el resto (44%) a los consumos de la vivienda. Esto es, el transporte supone en torno a un 30% más que la casa en consumo de energía.

Esta estimación se basa en considerar que una familia media realiza 30.000 km al año, con un consumo medio de 6 litros de gasóleo a los 100 km. En cuanto a los hogares, se estima un consumo medio de 1,1 tonelada equivalente de petróleo donde los principales consumos son: Calefacción (46%); Agua caliente (20%); Electrodomésticos (16%); Cocina de alimentos (10%); Iluminación (7%) y; Aire acondicionado (1%).

¿Es posible dar el paso a un consumo responsable con el objetivo de aminorar el costo y contribuir al medio ambiente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario